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lunes, 2 de marzo de 2015

EN VEZ DE SOÑAR, CONTAR

Desde el departamento de matemáticas proponemos el texto literario de Marzo. Este texto se puede consultar en los tablones de anuncios de todas las aulas del centro y los alumnos de ESO y 1º de Bachillerato lo leen y comentan en clase.


En vez de soñar, contar.
La fachada del oeste
tiene
seiscientas doce ventanas.
Por la primavera van
en su cielo, hacia el domingo
una, dos, tres, cuatro, cinco
nubes blancas.
Yo te quiero a ti, y a ti
y a ti.
A tres os quiero yo.
A las doce el tiempo da
doce campanadas.
Y ya no podrá escapárseme
en las volandas del sueño
la mañana. Haré la raya
para ir sumando: seiscientas
doce, más cinco, más tres,
más doce.
¡Qué felicidad igual
a seiscientas treinta y dos!
En abril, al mediodía
cuenta clara.

Autor: Pedro Salinas
Fuente: Blog de la Facultad de Ciencia y Tecnología (ZTF-FCT) de la Universidad del País Vasco.

viernes, 27 de febrero de 2015

THE APARTAMENT

Desde el departamento de matemáticas proponemos el texto literario de Noviembre con un interesante título. Este texto se puede consultar en los tablones de anuncios de todas las aulas del centro y los alumnos de ESO y 1º de Bachillerato lo leen y comentan en clase.


Fran Kubelik: Se ha resfriado, ¡eh!.
C.C. Baxter: Si, lamentaría pegárselo.
Fran Kubelik: Yo nunca me resfrío.
C.C. Baxter: ¿De veras?. He estado leyendo una estadística sobre accidentes y enfermedades. El ciudadano neoyorkino entre los 20 y los 50 tiene dos resfriados y medio por año.
Fran Kubelik: ¡Qué gran responsabilidad la mía!
C.C. Baxter: ¿Por qué?.
Fran Kubelik: Porque como yo no me resfrío, para que no fallen las estadísticas otro infeliz ha de tener cinco resfriados.


Fuente: The Apartment, Billy Wilder, EE. UU., 1960

Autor:   Billy Wilder

RAÍZ CUADRADA

Desde el departamento de Matemáticas proponemos el texto literario de Febrero con un interesante título. Este texto se puede consultar en los tablones de anuncios de todas las aulas del centro y los alumnos de ESO y 1º de Bachillerato de las profesoras Celeste Muñoz y Sara Inés Gómez lo leen y comentan en clase.


Vemos raíces de todas las formas:
puntiagudas, deformes y redondas.
La del malvavisco es casi angélica,
y hay una Racine que es clásica.
La de la mandrágora es diabólica
y, por más que cavilemos,
no se puede hacer nada.

Pero la raíz que yo adoro,
y que se extrae sin fatiga,
es la raíz cuadrada, mi preferida.

Una raíz de aspecto sospechoso
es la del eje motor,
y el drogata vende su alma
por la del árbol de levas.
Si es la raíz de mandioca
podréis merendar tapioca;
pero evitaréis con gran atención
ingerir la del diente de león.

Hay raíces que se venden en tarros:
nabos, pepinos y rábanos.
Conocéis la del brezo, raíz tremenda
con la que se hacen pipas estupendas.
La raíz de la caña de pescar,
cultivadla, ¿quién os lo impedirá?

Pero la raíz que yo adoro,
y que se extrae sin fatiga,
es la raíz cuadrada, mi preferida.


Nota: Racine, raíz en francés, es también el apellido del famoso dramaturgo francés del siglo XIX Jean Racine, de estilo neoclásico.
Autor: Autor: Boris Vian
Fuente: Poesía y Ciencia, dirigida por Pedro Alonso Miguel

lunes, 19 de enero de 2015

Nocilla experience

Desde el departamento de matemáticas proponemos el texto literario de Enero con un interesante título. Este texto se puede consultar en los tablones de anuncios de todas las aulas del centro y los alumnos de ESO y 1º de Bachillerato de las profesoras Celeste Muñoz y Sara Inés Gómez lo leen y comentan en clase.

Marc estudia con detenimiento el libro que tiene delante, Guía agrícola Philips 1968; la encontró entre los trastos viejos de su padre y se la quedó. Observa de reojo la azotea a través de la puerta de su caseta. Vive ahí. Un tinglado, situado en lo alto de un edificio de 8 plantas, que ha ido construyendo con diferentes hojas de latas, bidones, trozos de cartones petroleados y fragmentos de uralitas. Todo ensamblado de tal modo que las 4 paredes configuran un mosaico de palabras e iconos cuarteados de aceite La Giralda, lubricantes Repsol, Beba Pepsi o sanitarios Roca. A veces los mira, y entre todo ese hermanamiento de marcas comerciales intenta descubrir mapas, recorridos, señales latentes de otros territorios artificiales. En la azotea, que ningún vecino ya frecuenta, hay una serie de alambres que van de lado a lado en los que en vez de ropa colgada hay hojas escritas, a mano y por una sola cara, con fórmulas matemáticas; cada una sujeta de una pinza. Cuando sopla el viento [siempre sopla] y se mira de frente el conjunto de hojas, éstas forman una especie de mar de tinta teórico y convulso. Si se ven desde atrás, las caras en blanco de las DIN-A4 parecen la más exacta simbología de un desierto. Las ve aletear y piensa, Es fascinante mi teoría. Cierra la Guía agrícola Philips 1968, la deja sobre la mesa, sale y descuelga unas cuantas hojas de los cables número 1, 4 y 7. Antes de volver a entrar se acoda en la barandilla y piensa en el Mundial que nunca hemos ganado, en que lo más plano que existe sobre la Tierra son las vías de los trenes, en que la música de El acorazado Potemkin, si te fijas, es el «Purple Haze» de Jimi Hendrix versioneado. Después entra en la caseta, que tiembla cuando cierra la puerta de un golpe.


Autor: Agustín Fernández Mallo

Fuente: Nocilla experience, Agustín Fernández Mallo, Alfaguara, 2008.

“CÁSATE CONMIGO”

Desde el departamento de matemáticas proponemos el texto literario de Octubre con un interesante título. Este texto se puede consultar en los tablones de anuncios de todas las aulas del centro y los alumnos de ESO y 1º de Bachillerato de las profesoras Celeste Muñoz y Sara Inés Gómez lo leen y comentan en clase.

En la cena de ensayo de nuestra boda me levanté y pedí silencio en el salón haciendo tintinear mi copa. Les conté a los invitados que nada más conocer a Arnemetia supe que quería pasar el resto de mi vida con ella. Todos suspiraron al unísono y mi futura esposa se enjugó una lágrima de felicidad. Continué explicando que mi amor era tan fuerte que enseguida quise saberlo todo sobre ella. En ese punto empecé a proyectar algunos de mis hallazgos en una gran pantalla. Había un gráfico lineal donde se representaba la longitud de su pelo en el curso del tiempo; una serie de diagramas que mostraba los colores predilectos de su armario mes a mes, y un elaborado gráfico de conjuntos que documentaba la complejidad de sus cambios de humor. Ella no tenía ni idea de que yo había estado recabando esos datos, pero lamentablemente la sorpresa no le hizo mucha gracia.
- No sé si todo esto me parece romántico o repulsivo -dijo.
Les pidió a nuestros amigos y familiares que la ayudaran a decidir, y todos levantaron la mano para dar sus opiniones. Por desgracia, el ochenta y cuatro por ciento pensó que era repulsivo, mientras que sólo a un decepcionante dieciséis por ciento le pareció romántico. Un nuevo sondeo reveló que una mayoría comparable entendería perfectamente que la boda no siguiera adelante.



  • Autor: Dan Rhodes
  • Fuente: Editorial Alfaguara, 2014.

viernes, 11 de abril de 2014

Literatura y Matemáticas

LITERATURA Y MATEMÁTICAS

La analfabeta que era un genio de los números

Ya a los cinco años había encontrado la forma de matar el tiempo mientras cargaba y transportaba los bidones: contarlos.
–Uno, dos , tres, cuatro, cinco…
A medida que crecía, fue añadiendo dificultad a los ejercicios para que siguieran resultando estimulantes:
–Quince bidones por tres viajes, por siete que los llevan, menos uno que está sentado sin moverse porque está borracho perdido… son… trescientos catorce bidones.
Aparte de a su botella de disolvente, mientras vivió, la madre de Nombeko apenas prestaba atención a lo que ocurría alrededor, pero sí reparó en que su hija sabía sumar y restar. Durante su último año de vida, empezó a llamarla cada vez que había que distribuir un envío de pastillas de diferentes colores y distintos efectos entre las chabolas. A fin de cuentas, una botella de disolvente no es más que una botella de disolvente. Pero cuando se trata de repartir pastillas de cincuenta, cien, doscientos cincuenta y quinientos miligramos en función de los deseos y las capacidades económicas, es importante proceder a la división según las cuatro reglas de la aritmética. Y eso sabía hacerlo aquella niña de diez años. Y muy bien.
Por ejemplo: un día se encontró en presencia de su jefe inmediato, que estaba esforzándose por establecer el resumen mensual de la cantidad de bidones cargados y su peso total.
–A ver, noventa y cinco por noventa y dos –masculló el jefe–. ¿Dónde está la calculadora?
–Ocho mil setecientos cuarenta –dijo Nombeko.
–Mejor ayúdame a buscar, pequeña.
–Ocho mil setecientos cuarenta –repitió ella.
–¿Qué dices?
–Noventa y cinco por noventa y dos son ocho mil setecien…
–¿Y cómo lo sabes?
–Bueno, verá, pienso en que noventa y cinco son cien menos cinco, y noventa y dos son cien menos ocho. Si cruzas las cifras y restas la diferencia, es decir, noventa y cinco menos ocho, y noventa y dos menos cinco, siempre da ochenta y siete. Y cinco por ocho son cuarenta. Ochosietecuarenta. Ocho mil setecientos cuarenta.
–¿De dónde has sacado ese método de cálculo? –inquirió su jefe, pasmado.
–No lo sé. ¿Podemos volver al trabajo?
Entonces, la ascendieron a ayudante del jefe.
Pero, con el tiempo, la analfabeta que era un genio de los números empezó a sentir una frustración creciente, porque no entendía lo que los jefes supremos de Johannesburgo escribían en los decretos que acababan sobre la mesa de su jefe.


Autor: Jonas Jonasso
Fuente: Editorial Salamandra, 2014.

Literatura y Matemáticas.

LITERATURA Y MATEMÁTICAS





Niña, me postro a tus pies
para pintar la pasión
que abrasa mi corazón
como dos y una son tres.
Escucha mi amor vehemente,
pues des que te he conocido
continuamente ha crecido
en progresión ascendente.
Que me quieras solicito
y ésta no mires esquiva:
si es mi beldad negativa
mi cariño es infinito.
Multiplicamini, etcétera,
dijo Dios al padre Adán,
y yo quiero ese refrán
seguir al pie de la letra.
Mas no fundo mi porfía
en una incógnita unión
que es regla de aligación
o de falsa compañía.
No a fe, y en buen testimonio
del fin que mi amor barrunta
quiero la regla conjunta
que se llama matrimonio.
Si no sumo grandes bienes
tengo un caudal de razones;
piensa que no hay proporciones
cual la que en tu mano tienes.
Y si bien no da la ciencia
para pavos ni perdices,
ni tengo bienes raíces
ni he de elevarme a potencia.
Sabré, aunque el mundo lo note
prestar a interés compuesto,
y solamente con esto
multiplicaré tu dote.
Espero respuesta el martes.
Madrid, tantos... sin errata.
Tuyo,
Pascasio.

Postdata:Si me desprecias me partes.





Fuente: Poesía y Ciencia, dirigida por Miguel García-Posada
Autor: Manuel Ossorio y Bernard