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jueves, 21 de mayo de 2015

TORRES DE VERSOS

Torres de versos es un proyecto realizado por el alumnado de 2º de la ESO de Alto Rendimiento en el que cada uno ha creado una frase poética en la que ha expresado sus sentimientos, sus emociones y su forma de ser.


- ¿Hacia dónde corres? Hacia el Torres.  Sergio Diego
- Hola a ola se hizo la playa. Diego Rial
- Las telarañas de mi corazón ocultan la verdad. Adrián Sainz
- El silencio, el mejor sonido. Pablo De Celis
- La vida es un libro, si no lo terminas no tendrá final. Isidro Amo
- Cinco minutos hablando contigo, una sonrisa todo el día. Diego Pereda
- Eres el claro de mi día nublado. Mario Fuente


- El amor es como las matemáticas, + amor, - rencor, x siempre y : los dos. Arancha Angulo
- Son los que bebieron sangre de unicornio, los que dicen que la magia no existe. Julia Gutiérrez
- Quiero ser náufrago en tu mar de pensamientos. Ana Sedano
- El sueño de soñar es como el viaje en el barco de tu destino. Marina Campomar
- Sus ojos, como dos cascadas, expulsaban toda la tristeza que tenían dentro. Julia González
- Su mirada me contaba una triste historia de amor.  Sofía Ruiz


- El arco iris de tus besos, el puente entre nosotros. Sara Romón
- Lo peor del pasado es no poder cambiarlo. Julia Zabaleta
- Nunca es tarde para sonreír . Lucía Iglesias
- No se me ocurre ningún verso, así que he dicho esto. Pablo Arroyo
- De una semilla nace una flor, como de un verso nace el amor. Claudia Martínez
- Y siendo imperfectamente perfecta, hice cosas perfectas dejando imperfecciones por aquellos lugares imperfectamente perfectos por los que pasaba.  Leire González


- Para aprender a vivir, debes aprender a soñar .  Alba Gutiérrez
- Las profundas mareas de ilustradas ideas.  Irene Bustamante
- Me comería el hambre.  Darío Martín
- No llores; es como la sintaxis, no sirve para nada.   Nicolás Alvear
- Cada persona que nace es una historia que comienza.   Javier Fdez
- Tan inevitable mojarme cuando llueve como enamorarme cuando te veo. Javier Aparicio
- En un mundo de más y más, hace falta algo de menos.   Juan Jorde



ARTES ESCÉNICAS. Textos teatrales de 2º de Bachiller.

Una de las actividades que se ha llevado a cabo, en la asignatura de Artes Escénicas, durante el curso 2014-2015 ha sido la creación de una escena dramática teniendo en cuenta un conflicto principal. El alumnado de 2º de Bachillerato ha desarrollado su creatividad y su imaginación interpretando escenas teatrales propias mostrando el conocimiento adquirido a lo largo de los dos cursos que han cursado la asignatura. 

GRABADO EN LA MEMORIA
(EUTANASIA) 
Escrita por Sara Martínez, Nerea Barón y Claudia Uriarte.
PERSONAJES:
Aria, enferma.
Doctora.
Abogada, pareja.

(Aria está dormida en la cama de un hospital. Entra la Doctora y le cambia la botella del suero. Entra la Abogada.)
Abogada: Buenos días, ¿cómo está hoy? (Acercándose a la enferma y poniéndole la mano en la frente)
Doctora: Ahora está dormida, pero me gustaría hablar con usted. (La Abogada asiente y se apartan un poco de la cama) Verá, el tumor es muy grande, lo hemos detectado demasiado tarde, y…
Abogada: (La interrumpe) Doctora, al grano por favor.
Doctora: Solo hay un dos por ciento de probabilidades de que la operación de mañana sea un éxito, el otro noventa y ocho por ciento no es esperanzador. Puede que se quede en estado vegetativo o que…
Abogada: (La interrumpe de nuevo. Cortante.) Vale.
(La Doctora recoge sus papeles y se marcha de la habitación)
Doctora: Lo lamento. (Sale)
(La Abogada se queda un momento quieta, mira a la enferma y se acerca a ella, le toca el brazo y se sienta en la silla contigua a mirar unos papeles. Aria se despierta y tose)
Abogada: Hola, ¿cómo te encuentras?
Aria: (Riendo sardónicamente) ¿Cuándo has llegado?
Abogada: Hace un rato.
Aria: ¿Cómo va el caso?
Abogada: (Duda) No muy bien, los abogados de tu marido se han puesto en contacto conmigo. Él se niega a concederte el divorcio… a menos que retires los cargos contra él…
Aria: (Intentando incorporarse) Que hijo de puta… (La Abogada va a hablar pero entra la Doctora y se calla.)
Doctora: Hola, ¿cómo te encuentras hoy, Aria?
Aria: Siempre la misma pregunta.
Doctora: Bueno, ahora cogerás fuerzas, cuando comas algo.
(La Doctora y la Abogada ayudan a Aria a incorporarse para sentarse en la silla. La Doctora le da la bandeja del desayuno.)
Abogada: Yo se lo doy.
Doctora: No se preocupe no…
Aria: (La corta) Tengo la capacidad de comer sola, todavía no soy un cadáver (Irónica).
Abogada: Y no lo serás
Aria: ¿Qué os creéis que soy tonta? ¿Qué no sé las pocas probabilidades que tengo de sobrevivir? (Pausa) No quiero morir en un quirófano. (Silencio. La Doctora y la Abogada bajan la cabeza.) Quiero la eutanasia.
Abogada: (Levanta la cabeza de golpe y la mira) ¡No!
Aria: Ya no puedo más. No quiero quedarme postrada en una cama toda la vida. Sin sentir, sin hablar, sin amar… (Mira a la Abogada) Y forzando a alguien a cuidar de mí para siempre, robándole la vida.
Abogada: (Cada vez más nerviosa. A la Doctora) ¿Y usted no vas a decir nada?
Doctora: Aria, es una decisión que tienes que pensar…
Aria: No quiero pensar, ya está decido.
Abogada: (Enojada) Pero, ¿tú sabes lo que estás pidiendo?
Aria: Estoy pidiendo tu aprobación y tu firma.
Doctora: (Con la intención de marcharse) Es algo que debéis hablar en privado…
Abogada: (La corta) No. No hay nada que hablar. (Se dirige a la enferma) Aria, no puedes pedirme eso. (Se da media vuelta y se va, antes de salir la doctora tose, se para, mira hacia atrás y sigue caminando. La Doctora se queda con la enferma)
Aria: Lo necesito. No puedo más…
Doctora: (Titubea) Yo… No puedo… No… (Se gira y se pone a hacer la cama)
Aria: Habla con ella, por favor, haz que lo entienda…
(La Doctora se apoya en la cama, afectada. Se gira como para decir algo pero al ver entrar a la Abogada se marcha sin mirar a ninguna de las dos)
Abogada: (Se sienta junto a la enferma) Perdóname, no debí reaccionar así…
Aria: Es lo mejor, lo sabes. Tengo que descansar ya de una vez, tú tienes derecho a volver a empezar y ser feliz con otra persona a la que no necesites cuidar como a mí…
Abogada: A mí no me importa cuidar de ti. (Silencio) ¿Estás segura de que es eso lo que quieres?
Aria: Sí.
Abogada: (Asiente para sí. Pausa) Tengo que irme. (Coge el maletín y se levanta para irse)
Aria: Espera…
(La Abogada se sienta de nuevo y junta su frente con la de Aira. Ambas cierran los ojos y permanecen así un momento. Abren los ojos y se miran con intensidad)
Pareja: Te quiero.
Aria: Te quiero.
Se besan. La Abogada se marcha, cuando está en la puerta se gira y la mira con lágrimas en los ojos. Aria mira hacia la nada. Entra la Doctora, le pone la mano en el hombro y ambas se miran. La Doctora asiente y se la lleva. Baja la intensidad de la luz y se oye un pitido que indica la muerte de Aria. Entra la Doctora, mientras sube la intensidad de la luz. Se sitúa junto a la cama, absorta. Luego se sienta en la silla, con la misma actitud y tras un momento así, coge de nuevo la silla de ruedas y se marcha.

OSCURO


LA PARTIDA
Por David Barredo y Claudia Chavez.
ACTO ÚNICO
Personajes:
    
• El Rey

• La Dama

El Rey se encuentra de pie esperando. Impaciente. A lo largo de la escena ambos personajes juegan una partida de ajedrez.

Dama: (Sigilosa y enigmática.) Todo rey necesita su reina. (Coloca la Reina en mitad del tablero de ajedrez).
Rey: Por fin has llegado…(Coloca la reina entre las piezas negras) Siéntate.
Dama: (Nerviosa) ¿Tienes fuego? (El Rey se lo da pero con un cierto aire de Molestia)
Rey: Las blancas empiezan…(Pausa. La mira) ¿Dónde has estado?
Dama: (Moviendo pieza) Ya lo sabes. Tú me encargaste el trabajo…¿Por qué?
Rey: Negocios. Había perdido una pieza y tú casualmente la has encontrado.
Dama: Estaba tirada en el suelo... (Voz seria e imponente)
Rey: Está bien. (Tono relajado. Pausa. La mira intensamente. Escudriñándola.) ¿Cómo una jovencita como tú quiere entrar en una organización como esta? (Sonrisilla irónica)
Dama: Siempre me han gustado las emociones fuertes, y más cuando una queda huérfana de padre tan pronto.
Rey: ¿Sabes? (Come pieza) Nunca me han gustado las mujeres, distraen mucho a los hombres y no son de fiar. (Se levanta y la mira intensamente.)
Dama: (Se levanta) Las mujeres solo distraen a los hombres que se dejan. (Come una pieza y le echa el humo del cigarro en la cara).
Rey: (Molesto y furioso) Háblame de ti…(Se sienta, tenso)
Dama: (Sentándose) No hay nada que no sepas ya. (Jaque) Si hubiese algo más tendría que matarte.
Rey: Chica inteligente, debes ser la única. Solo sobrevive el más fuerte.
Dama: Cuando buscas venganza, solo te queda proteger lo que tienes.
Rey: Las mujeres no sois capaces de llevar a cabo ninguna venganza con éxito, sois muy sentimentales y poco frías.
Dama: No hables de lo que puede o no puede ser capaz una mujer. Jaque de nuevo.
Rey: No te rindes fácilmente. ¿Qué es lo que buscas?
Dama: Venganza.
Rey: Hace mucho que no confío en la gente…(Se levanta y sirve un coñac.) ¿Una copa? (La dama niega con la cabeza.)
Dama: Vaya… la mujer que te traicionó debió ser una diosa.
Rey: Jajaja…(Cambio repentino. Furioso, y después una risa falsa) A ti eso no te importa. (Tira una silla al suelo).
Dama: Yo también sé cosas de ti.
Rey: (Gritando) ¡Aquí las preguntas las hago yo! 
Dama: Te equivocas. Jaque Mate. (Le mata.Termina el cigarrillo y entre el humo desaparece).


TEMPUS FUGIT
Escrita por Elena Matateyou, Victoria Torres y Andrea Acereda.
ACTO ÚNICO
PERSONAJES:
Mª Ángeles, mujer madura.
Gloria, mujer de mediana edad.
Paula, mujer joven.

ACTO ÚNICO
ESCENA PRIMERA
(Luz tenue)
En la oficina del paro.
Sale Gloria por la izquierda del escenario, en segundo término, y se dirige en diagonal hacia el primer término de la derecha, parándose antes de llegar en el centro del escenario a mirar la hora (en una Tablet). Sale por el primer término de la derecha. A continuación sale por el segundo término de la derecha del escenario Mª Ángeles, dirigiéndose hacia el segundo término de la izquierda y realizando la misma acción que la primera, pero mirando la hora en su reloj de muñeca. Sale por el segundo término de la izquierda. Justo después sale por el primer término de la derecha Paula, realizando el mismo recorrido que Gloria pero a la inversa. Se para en el centro a mirar la hora, esta en un móvil, y sale por el segundo término de la izquierda. A continuación, realizarán todas, en el mismo orden, su mismo recorrido a la inversa, y cada una trayendo un objeto que tenga relación con su rutina.
Cada personaje entrará y saldrá de escena al ritmo de su personaje, Mª Ángeles lentamente y las otras dos más presurosas.
ESCENA SEGUNDA
(Cambio de luz)
En la oficina del paro.
Entra Gloria, por el primer término de la derecha, se sienta en su oficina y comienza a trabajar. Segundos después entra Mª Ángeles por el segundo término de la derecha, con una fregona.
Mª ÁNGELES: Buenos días Gloria (Sonriendo.)
GLORIA: Buenos días Mª Ángeles.(En tono seco.)
(Entra Paula, con un poco de prisa.)
PAULA: Perdone, -dirigiéndose a Gloria-  ¿Puedo pasar ya?(Tono impaciente pero educado.)
GLORIA: Espera un momento, ¿No ves que estoy trabajando?(En tono cortante. Actitud de superioridad.)
(Se bajan las luces. Mª Ángeles y Paula en congelación. Gloria, desde su mesa, cuenta su historia.)
GLORIA: Toda una vida aparentando una felicidad inexistente, una perfección que realmente no existe. Siendo la persona que no soy de verdad, he buscado el ideal en todo lo que me rodea… En mi marido, en mi familia, en cada prenda de ropa que me pongo, en cada capa de maquillaje que me echo, en cada euro gastado en mis tratamientos de belleza, pero… ¿Realmente soy feliz siendo la persona que aparento ser y no soy? Me temo que me he convertido en lo que más odio y también  me temo que he perdido los mejores años de mi vida.
(Se suben las luces. Mª Ángeles y Paula se descongelan. Continúa la acción)
PAULA: Oiga, es que tengo bastante prisa. ¿No le importaría atenderme ahora, por favor? (Más impaciente aún. No tan respetuosa esta vez.)
Mª Ángeles: No te preocupes, cariño. Ten un poco de paciencia.(Sigue fregando.Tono maternal.)
(Cambio de luz. Paula y Gloria congeladas.)
Mª Ángeles: Yo estoy aquí por las circunstancias. Hace muchos años tuve la oportunidad de estudiar una carrera, pero a mi padre no le parecía bien. Él decía que las mujeres están hechas para quedarse en casa. Y es lo que dice. Me dediqué a limpiar y ahora es lo que mejor sé hacer y por lo que me pagan aquí. Pero el dinero no me llega para mantenerme a mí y a mi padre, que está enfermo. Todos los días me hago la misma pregunta: ¿Me arrepiento?
(Cambio de luz. Paula y Gloria se descongelan. La acción continúa.)
PAULA: Perdóneme usted, pero esta organización es pésima. ¿Qué le cuesta hacerme un poco de caso? (Casi histérica. Alzando la voz.)
GLORIA: Ya le he dicho que tiene que esperar, estoy trabajando.(Aún más cortante que la anterior vez.)
(Cambio de luz. Gloria y Mª Ángeles congeladas.)
PAULA: Como cualquier niña de dieciséis años, pensé que lo sabía todo sobre todo. Nada me emocionaba hasta que mi novio Tar me dijo que se iba a escapar de casa. Fue entonces cuando vi mi oportunidad de interpretar el papel de mujer fuerte e independiente, así que me escapé. Lo que no sabía era que en un año viviría en casa de un desconocido, Tar sería un adicto a la heroína y yo estaría embarazada. Menuda estúpida… y orgullosa. Lo único que me ha dado el orgullo es una hija a la que apenas puedo mantener y un ticket para la cola del paro. Cuatro años después me doy cuenta de que han sido cuatro años de ceguera, en los que mi hija no ha conocido ni a su padre ni a su abuela, y su madre tiene que volver a empezar todo de nuevo.
(Cambio de luz. Gloria y Mª Ángeles se descongelan. Paula se dirige hacia la mesa de Gloria.)
PAULA: Oiga, ¡es que esto es un cachondeo! ¿No ve usted lo mucho que me está haciendo perder el tiempo?(Alzando la voz aún más alto. Ha perdido la paciencia. Está enfadada.)
Mª ÁNGELES: Tú al menos tienes tiempo que recuperar, yo a mis cincuenta años ya no puedo hacer nada.(Con pesar.)
GLORIA: Primero, a mí me habla usted con un poco de respeto. Y segundo, no se queje usted de que ha perdido el tiempo, que tan sólo debe de tener dieciocho años, mujeres de treinta y cinco años como yo ya no tenemos la oportunidad de volver atrás.
Mª ÁNGELES: Esta claro que aquí todas hemos perdido el tiempo… como todo el mundo.
(Cambio de luz.)
PAULA: Dos cosas son seguras. Naces.
Mª ÁNGELES: 17 de Junio de 1964.
GLORIA: 8 de Agosto de 1980.  
PAULA: 21 de Febrero de 1996.
Mª ÁNGELES: Mueres.
PAULA: Y entre estas dos certezas, te vas apagando…
GLORIA: No sé qué pasará mañana…
PAULA: … y no puedo volver a mi yo de ayer.
Mª ÁNGELES: A mi yo de ayer, perdóname por no haber sido lo que tú quisiste.
GLORIA: Perdóname por haber cambiado lo que más amaba en vida por lo que en el momento deseé.
PAULA: Te juro que lo hice lo mejor que supe hacer.
Mª ÁNGELES: Mi vida casi ha terminado y no me he dado cuenta…
GLORIA: … de que no voy a recuperar nada…
PAULA: … y quiero volver atrás.
Mª ÁNGELES: Quiero corregirlo.
GLORIA: Necesito adaptarme a las consecuencias de mis errores.
PAULA: Lo he hecho todo tan mal…
Mª ÁNGELES: … que estoy llena de arrepentimiento.
TODAS: Me temo que he perdido el tiempo.

FIN


martes, 5 de mayo de 2015

CONCURSO LITERARIO 2015

SEGUNDO PREMIO DE POESÍA. ESO.
VIVIR ES FÁCIL CON LOS OJOS CERRADOS 
NOELIA FRANCO. 3º C.
Saber que mi vida tuvo en sus días color,
abrióseme mi mente de luz, sol y calor.
Pero mil ideas mías, no vieron el amanecer,
oculta en la celda que me impedía yo ser.
Cerraron mi mente, ceñirme es lo que querían,
y mostrarme el camino que desviaba mi vida.
Solitaria, un alma sin expresión ni corazón,
me olvidé del pasado y perdí la razón.
Me enseñaron a volar sin alas, sin libertad,
educarme al 1 y 0, sin ninguna variedad.
Una monótona facilidad, aguantar el estándar,
mostrarme la realidad y mi destino real.
Cortar mi mentalidad, reducirme a polvo,
convertirme en una máquina, sin pensamientos propios,
buscarme una mente sin creatividad,
 y enseñarme a la vida que debo entrar.
Yo quería marcar la diferencia, no ser una más,
no quería una vida fácil, la auténtica dificultad.
Abstenerme a la sencillez, no era mi misión,
ser el único 1 entre un millón.
Claro, es más fácil cerrar la boca y acatar las reglas,
es mejor no ser un renegado y bloquear tus puertas.
Aceptar que te mangoneen, ser otro cero y callar,

cerrar tus ojos, y aceptar una fácil realidad.

PRIMER PREMIO POESÍA. 4º ESO.
ÓSCAR MORENO

No lo has probado

Pasar los soles y no darse cuenta,
Pasar el tiempo y no sentir diferencia,
Pasar la memoria y no recogerla.

Tener que disfrutar una banda sonora,
Entre voces lejanas sin cara.
Tener que imaginar cómo sería,
Comer con los ojos una nueva poesía.
Tener tu todo en las manos,
Y poder quererlo por sus cinco lados.

Oír que vivir es fácil con los ojos cerrados

Y pensar: porque no lo has probado.



PREMIO POESÍA 1º BACHILLERATO. 
MARTA BERROCAL.
Cada día me despierto
deseando volverme a dormir,
inmersa en un sueño
es más fácil vivir.
Todo es posible, en esa falsa realidad.
Con un sueño tan dulce,
¿quién querría despertar?
Yo no quiero despertarme
y volver a sufrir,
con los ojos abiertos
es muy duro vivir.
Ya sé lo que pasara
si ahora me despierto,
yo estaré sola
y tu. . .muerto.
Por eso prefiero
quedarme durmiendo,
tumbada en mi cuarto,
viajando en el tiempo.

Puedo estar contigo
y volver a sonreír.
Con los ojos cerrados,
Es más fácil vivir.
Gonzalo Pérez Collantes, 3º B, Segundo premio prosa.
VIVIR ES FÁCIL CON LOS OJOS CERRADOS.
Era una mañana de verano. Salía de casa con mi madre rumbo a la panadería.
Como siempre, allí, pedía un pan de nueces, y un pastel para el postre. A la vuelta, otra vez veía a ese señor, ese señor de gafas muy oscuras, y con un bastón que no paraba de tambalear. Me asustaba mucho. Mi madre me decía que solo era un hombre ciego, pero yo le tenía mucho miedo. Siempre que me cruzaba con él, me reconocía muy fácilmente, y me saludaba. Si cuchicheaba con mi madre, lo oía todo. Era increíble. Este hombre se llamaba Pablo, y vivía sólo en el 4ºB. Yo vivía en el 4ºC, así que siempre me enteraba de lo que hacía.
Un día de agosto, como siempre, fui a por el pan, pero sólo. Mi madre había empezado a trabajar, y la canguro estaba enferma, así que estaba sólo. El aburrimiento invadía la sala de estar. Era pequeña, pero con el espacio muy bien aprovechado. Teníamos una gigante televisión en la que se veían todos los partidos de fútbol. El fútbol era mi pasión.
Sin embargo, al ser verano no había fútbol, así que estaba tremendamente aburrido. Eran las dos y media del mediodía, acababa de terminar de comer los macarrones que mi madre había dejado preparados, y de repente sonó el timbre. Abrí la puerta sin pensarlo. ¡Era Pablo, el hombre ciego! Estaba aterrado, me dijo que si tenía sal, que se le había acabado. Aquí, en la ciudad de Málaga no había muchos supermercados, así que era costumbre pedir cosas a los vecinos.
Le dí la sal. Me lo agradeció y me dio un chicle de regalo. Se percató de que mi madre no estaba en casa, y me preguntó que si quería ir a la suya para hacernos mutua compañía. Ante la oferta, me dio miedo decirle que no, y fui. Su casa estaba impecable, era preciosa. En el salón tenía una estantería llena de trofeos, le pregunte de que eran. Me contestó que eran de fútbol. Me quedé alucinado.
Tras notar mi ilusión aclaró que eran de un fútbol especial, del fútbol para ciegos. Le pregunté que cómo era ese fútbol. Me dijo que se jugaba en asfalto y con un balón que al moverse, sonaba con cascabeles. Parecía divertidísimo, y me prometió que si mi madre me dejaba, me llevaría la semana que viene a ver el campeonato regional para ciegos. Pablo y yo éramos amigos.
Al enterarse, mi madre se alegró mucho y me dejó ir al campeonato, estaba muy nervioso por la ocasión. La semana entera la pasé contándonos anécdotas del fútbol, era entretenidísimo.
Por fin llegó el día. Pablo estaba calmado, me presento a sus compañeros de equipo. Todos eran ciegos. La charla técnica la daba un entrenador que no era ciego. Era feliz, estaba viendo un partido de fútbol desde dentro del vestuario. Por la megafonía, me enteré de que era la final del torneo. Pregunté a Pablo que por qué no me lo dijo. Me respondió que para él todos los partidos eran finales.
Todo estaba preparado. Empezó el partido. Pablo jugaba muy bien, como sus compañeros. Al descanso iban empatados a cero goles. El estadio estaba repleto de gente, era apasionante. La segunda parte estaba igualado, pero en el último minuto, Pablo se quedó delante del portero.
Iba a chutar, pero un defensa le empujó haciéndole falta. Penalti y tarjeta roja. El penalti lo tiraría el propio Pablo. Había un silencio abrumador. Pablo chutó el penalti…¡Al palo! Había fallado, pero el rebote lo recogió…y…¡GOOOOOOOOL! Todo el estadio gritó gol, eran campeones, lo habían hecho.
Cuando levantaron la copa me dí cuenta de que ser ciego no cambia el interior de la persona ni sus capacidades.
Volviendo a casa le dije a Pablo:
- ¿Por qué juegas tan bien si no puedes ver?
- Hijo, vivir es fácil con los ojos cerrados. Respondió Pablo.

Ese día aprendí una gran lección. Abrí mis ojos a la realidad ¡Gracias Pablo!

PRIMER PREMIO PROSA, BACHILLERATO.
IGNACIO RUIZ GARCÍA, B2C.

VIVIR ES FÁCIL CON LOS OJOS CERRADOS

Antonia había salido, como todas las mañanas, a las ocho de su casa, dirigiéndose hacia la parada del autobús. Una vez allí se subía en uno cualquiera, al azar, y permanecía en él durante todo el trayecto de la línea. Mientras el vehículo transitaba por las calles, Antonia trataba de vislumbrar distintas emociones en el rostro de los transeúntes, escenas cotidianas a través de las ventanas de los edificios. Ponía nombre y apellidos a cada uno de ellos, componiéndoles vidas, recuerdos y amistades entre si. La anciana que, esa mañana, se paseaba sola por el parque que se veía desde la línea 2 había sido, sin duda, una afamada bailarina en su juventud, hasta que un desafortunado accidente la obligó a retirarse. Antonia había deducido que se trataba de la abuela, quizás una tía lejana, de la joven a la que acompañaba al instituto aquellos días en los que se subía a la línea 8. Puede que sus suposiciones no fuesen ciertas, pero dejar volar su imaginación sobre las cabezas de los extraños ayudaba a Antonia a sobrellevar el duro y anodino día a día.
Quizás, a juicio de un observador inexperto, los viajes de Antonia pareciesen improvisados y erráticos, y hasta cierto punto tendría razón. Era, sin embargo, una ciudad pequeña aquella en la que Antonia vivía, y a través de la experiencia había calculado que, entre el viaje en autobús y el camino a pie de vuelta, nunca regresaba a su hogar más allá del mediodía.
Estas expediciones hacia lo desconocido y alguna conversación con una u otra persona de su barrio constituían los únicos momentos interesantes de vida para ella que tenía Antonia. Una vez que volvía a su casa, regresaban con ella los gritos de los vecinos, las malas noticias en la radio y sus dos nietos a comer, probablemente la única vez en el día que lo hiciesen adecuadamente.
Se quedaba con ellos lo que restaba de tarde y, tras haber tratado de establecer con ellos alguna conversación que no se redujese a un monosílabo, pasaba el tiempo, con una mezcla de desaprobación y aburrimiento, ante el televisor, que no despertaba en ella las mismas sensaciones que sus viajes matinales.
Para cuando, ya bien entrada la noche, su hija regresaba de su precaria jornada laboral a recoger a sus nietos, Antonia, al ser preguntada por la visita al médico que mantenía día tras día, contestaba de manera esquiva y genérica.
Antonia, en su fuero interno, no se encontraba a gusto con la farsa, pero además de querer mucho a su hija y a sus callados nietos, ella tenía una vida. Sin embargo, se veía obligada a cuidar de aquello que la sociedad y el tiempo habían puesto a su cargo. Quizás algún día pudiera vivir para ella misma antes de que la tuviesen que cuidar como ella hacía con sus nietos, pero se mantuviese la situación, se tendría que conformar con, día a día, cerrar los ojos a la realidad durante cuatro horas y vivir la vida de los demás. Mañana a mañana. Línea a línea.

PREMIO LITERARIO. 4º ESO.

Mientras las olas del mar rompen el horizonte a través de mi ventana, te escribo, o más bien nos escribo. Fue fácil pegar un portazo, hacer caer el cuadro de la pared.
Coger el primer tren con destino a ninguna parte y escribir tu nombre
mil y una vez y una vez en el vaho de laventana, formando por el frío.
Fue fácil chillarte y romper mísilencio. Amarte desde fuera hacia dentro.
Lo difícil era volver a pronunciar tu nombre en cada esquina; probar el whisky viejo en los bares de mal ambiente donde te proclamé eterno; arrancar las hojas de un calendario viejo.
Ahora soy como un viejo marinero navegando a la deriva, al que el invierno desgata más que a sus suelas.
Una y otra vez cierro los ojos, y cerrando los ojos yo, te quito la ropa. Noche tras noche, invierno tras invierno y durante la primavera.
Cierto los ojos y vivo, soy libre, sigo escuchando tu voz en mi voz y veo cómo nuestros acompasados pasos hacen brillar la luna. Cierro los ojos y vivir es fácil. Durante cada llegada al alba, hora punta, vuelvo a la avenida donde te prometí que sería mía, me maldigo.
Y aun así, no sé cuando fui más feliz si al verte amar y creerte eterna o verte fallar y proclamarte humana.
Ahora es, cuando me doy cuenta de que vivir es fácil, con los ojos cerrados.