lunes, 19 de enero de 2015

RINCÓN LITERARIO

POEMA DE BERGAMÍN

Tú que sabes tantas cosas,
dime por qué vuela el pájaro;
por qué crecen las espigas;
por qué reverdece el árbol.

Por qué se alumbran de flores
en primavera los prados.
por qué no se calla el mar.                           

por qué se apagan los astros.

Por qué es sonoro el silencio
en la soledad del campo:
y el agua corre a esconderse
entre su risa y su llanto.


Por qué el viento aviva el fuego
cuando no puede apagarlo.
por qué el corazón se duerme
si el alma sigue soñando.


CRÍTICA LITERARIA
La última cazadora.

Escritora: Elizabeth May.
Editorial:RBA
Resumen:
La historia ocurre en Escocia, Edimburgo.
Lady Aileana Kameron, con 18 años, tiene la predecible vida de una joven aristocrática en los eventos de la alta sociedad de Edimburgo, hasta que un hada asesina a su madre. Desde entonces empieza la caza con la ayuda de Kiaran, otro hada. La venganza se apodera de Aileana, y no cesará hasta que mate al hada que le arrancó el corazón a su madre. Mientras, se da cuenta que hasta las personas más cercanas y en las que más confías, pueden traicionarte o engañarte.

Autor/a:
Elizabeth May es una activista defensora del medio ambiente, escritora y abogada. Actualmente es la líder del Partido Verde de Canadá. Fue directora ejecutiva del Sierra Club de Canadá de 1989 a 2006.

Opinión:
Me encantó este libro. Sobre todo me atrajo la idea o perspectiva que tenía de las hadas, la acción cuando la protagonista lucha contra ellas y que está ambientada en otro siglo.

Más información:
Este libro tiene continuación, aunque aún no se han publicado en español.

CELIA ANGULO 2º ESO

 La NavidaD de Ana Gutiérrez (2º ESO)
Y abrí los ojos.
La clara luz entró en la habitación y podía ver perfectamente el blanco de las ceras, los adornos navideños de los vecinos y el pequeño Papá Noel que mi hermana puso con entusiasmo en la ventana de mi cuarto. Me levanté y me puse las zapatillas con varios dibujos cosidos de bastones de caramelo. Cuando abrí la puerta, escuché ruidos de papeles y un ligero olor a galletas y juguetes nuevos. -¡Corre, corre, baja!- gritaba mi hermana. Le hice caso y empecé a bajar torpemente las escaleras intentando arreglarme los nudos del pelo que se formaron mientras dormía.

En cuanto puse el pie en el piso de abajo, podía ver a mi perro comiéndose los adornos del árbol, todo el mundo estaba muy ocupado como para hacerle caso. Mis padres, sentados, observaban a su hija pequeña abriendo los regalos que Papá Noel le había traído. Se les notaba una leve sonrisa en el rostro. Yo también la miré y casi sin darme cuenta, vi un pequeño regalo donde ponía mi nombre. Me agaché, lo cogí y lo empecé a abrir como si el papel fuera de porcelana. Sonreí y dije en voz alta: -Feliz Navidad.


    Relato escrito por la alumna Inés Miñor Diego, de 3ºESO-B
   El otro día fui a visitar a mi abuelo Manuel. Ya le conocéis. Es un hombre de estatura media, arrugado y callado. Mis padres lo abandonaron en la residencia hace ya tres años. Yo lo visito cada semana, pero apenas cruzamos dos o tres palabras. Al abuelo no le gusta hablar, como ya sabréis. Pero el otro día, mientras veía la televisión...
            - ¡Qué vergüenza! ¡Qué vergüenza! Esto no puede ser.
            - ¿Qué ocurre, abuelo?
            - Hija, ¿acaso no ves las noticias últimamente?
            - Pues claro, todo el mundo habla sobre que el ébola ha entrado en España.
            - ¡Eso es precisamente lo que más me molesta!
            - Me parece que no te sigo, abuelo...
            - Ahora todo el mundo se preocupa del ébola porque está en nuestro país, pero antes de eso, ¿a quién le importaban las miles de personas que estaban muriendo en África por esa estúpida enfermedad? ¿Acaso alguien hablaba de ello? Sí, puede que alguien lo mencionase de pasada, o por sacar algún tema de conversación, pero hasta que aquí no ha habido un infectado, los africanos nos daban igual.
            - ¡Guau, abuelo! ¡Nunca lo había pensado desde ese punto de vista!
            Nos pasamos el resto de la tarde hablando y eso parecía agradarle, porque me pidió que volviese pronto.
-          Ni siquiera lo dudes, abuelo.

MIS MAÑANAS

Me acuesto cada noche
con una nueva ilusión
despierto cada mañana
esperando tu llamada.
Por la tarde recibí
una carta que por ti
escrita estaba, mis ojos
se sumergieron entre
lágrimas. Tristes llevo
mis mañanas, por él.


  Juliana Rincón, Silvia Campo, Nadia Díaz, Paula Ceballos y Sanjana Shewkani.

                                                                                        
AQUEL DOLOR
Caminando por las
aguas de la vida, METÁFORA
me tomé un vinito.
Después de la cañita,
me quedé frito.
Volviendo al camino,
topé con mi nueva espina
¡oh cuánto me alegro
De haberme deshecho
 de la antigua!
Olvidando el triste
recuerdo que me traía. ENCABALGAMIENTO
Mientras el sol se duerme, PERSONIFICACIÓN
el agua va sobre las montañas.
Yo durmiendo ya en mi casa
lo veo desde mi ventana.

Helena Díez, Celia Del Vigo, Marta Villar, Celia Angulo, Rosa Bermejo y Yolanda De José (2º B)

Perdóname

Tanto tiempo dando vueltas
Para decirte que te amo
Disculpa por amarte tanto
 Y no pasarme por tu casa.

Echarte mucho de menos
Cuando me estás olvidando
Sé feliz con quien te cuide
No te andes lastimando.

Ángela Obeso, Elena Obeso, Arancha Gutiérrez, Carolina Veiga, Marina Campelo.






                                                          CORAZONES DE GUERRA

Y de sombrías noches rebosaban
Aquellos bellos recuerdos sin amor,
Títeres con sentimientos y temor,
Luces oscuras que se marchitan.

Mientras, sin saberlo se aplastaban,
Odios tenaces cavan el dolor.
Sin primavera se acaba el color,
Que alguna vez en rojo fuego estaba.

Sin saber por qué el invierno acecha,
Y un pálido color surge en la tierra,
En campo de batalla ya sin mecha.

Cortar corazones con una sierra,
Como después de muerto se desecha,
Sacar cadáveres de una guerra.
                                                    Pablo Ortego 1ºE Artes Plásticas♥                         

                                                                                         
Soneto alunado

No sabía lo que iba a pasar.
Y entonces me puse la chaqueta,
después me fui haciendo la croqueta.
Los botones rojos no debí pulsar.
La taza estaba llena de café,
una gota rebelde salió fría.
De noche la Luna era tardía.
Con todo lo que me costó  entender.
Me costó dejar en blanco la hoja,
y eso que la tinta no salía.
Nuestros lobos aullaban como antes,
¿Por qué es tan difícil que escoja?
Como un terremoto la sentía,
así mi mente tenía, diantres.

Diego Dávila 1º Bach. C



SONETO
Sabiendo lo que ha pasado, no te
puedo perdonar, los alaridos
de mis tripas cuando pienso en ti,
semejante ser de otro mundo. Tú.

Pero tú. Y sólo tú sabes cómo me
gusta que me traten. Caricias. Tú,
sabes calmarme, estar conmigo. Besos.
Muchos besos, de todos los colores.

Antes de que tú me dejaras sola
estábamos tan bien juntos, juntos.
Solos tú y yo, flotando solos. Tú.

Y ahora vienes, y ahora te vas,
Y ya no sé cómo seguir contigo.
Estoy sola, y tú con otra. Tú.

CRISTINA GARCÍA RUIZ 1ºE


OTRO SONETO 
Ruth Velasco Fernández 1Bach Escénicas.

Esto de estar tan lejos de ti es más
triste que una infancia en un orfanato,
ver la película de Titanic a
las tres de la madrugada –sola-

Llorar en una noche de borrachera,
un día de tormenta y kleenex,
matar la resaca a ibuprofenos
y eso de las jodidas despedidas.

Sigo pensando que soy una tía
con suerte porque tengo conmigo
al sol más ardiente de Mayo.

Me enamoré porque me gustaba
la poesía y joder con la tuya
y  con tu forma de hacerla, mi niña.




EL ALBA DE MI SOLEDAD

Pude tocar la noche con los dedos,
era tan oscura como enorme,
la luna yo la veía deforme,
él todavía rezaba sus credos.

Antes de que pudiera percibirlo,
el sol se levantaba taciturno,
mis sentimientos pedían su turno,
pero yo oía el canto de un mirlo.

La luz se esparcía muy contenta,
el color negro se mezclaba solo,
se fue con amigos y enemigos.

Soledad será mi mejor clienta,
éramos iguales y no de polos
opuestos, por diferentes caminos.

ALEJANDRA TORRE CAGIGAS 1ºC


Soneto esforzado

Para poder hacer un buen soneto
Hace falta ponerle mucho empeño
O tu profesora fruncirá el ceño
Y entonces te pondrá en un gran aprieto

Pero no es fácil hacer un soneto
Aunque aquí el mío sin vergüenza enseño
Y os parecerá el de un niño pequeño
Pero yo este verso nuevo aquí meto

Ya no sé cómo hacer para acabarlo
No me ha quedado tan mal, o eso creo
Y solo espero que os haya gustado

Y aquí mi imaginación voy gastando
Aunque nunca he tenido mucho de eso
Y así sin quererlo, ya he acabado
Sara Martínez 1º Bach C


Soneto de Elena Santisteban 1º bach C


He tocado el amanecer con los dedos,
Y he sentido sus cálidos colores.
Tras trepar a la luna, dueña de mis amores,
He podido mirar por sus agujeros.

También he caminado sobre el horizonte,
Y me he perdido entre sus largas líneas.
He rebuscado entre los mares y sus simas
Encontrando el tesoro de un almirante.

He hallado inspiración en los atardeceres
He apreciado la dulzura de la vida
Y de la muerte sus tortuosos placeres.

Muchos dicen que del tiempo son dueños.
Yo digo que con él me bato en duelo.
Y si puedo… ¿Por qué no vivir de sueños?



Soneto sin sentido Eduardo Limón

Aun recuerdo ese triste camión
sufriendo el tenebroso pasado.
Hirviendo en su gaseoso y rojo estado
mientras explotaba el pequeño fogón

Cuando algunos manejan un cañón,
deben tener un mesurado cuidado
ya que la calle no está adoquinada,
mientras mirabas desde el frio salón

Estate atento, coge cobertura
Nunca sabes dónde está el enemigo
El ruso solo quiere dispararte

Si tienes miedo, debes asustarte.
Ya nada te importa, te comes un higo.
Ya sé que no rima pero perdura.


SONETO BERNA Iº bach C

Ya no hay nada que nos pueda ayudar
Para salvar esto llamado amor
Vete rápido de mi vida por favor
Ya que por ti ya no quiero volver a llorar.

¿Qué nos puede quedar ya por vivir?
Si nuestros caminos se han de separar
Ya no me vuelvas más a amargar
Pues por ti jamás volveré a sufrir.

Gracias por todo lo vivido juntos
Y por lo que no vamos a vivir
Gracias una vez más por este adiós.

De nada por regalarte lujos
Y por olvidarte de mí
Gracias porque ya somos uno y no dos.

Soneto Ángela Silván 1º BACH C


He corrido por los inmensos bosques,
He sentido luz, he visto vida,
Eterno laberinto sin salida
Que me ha atrapado innumerables noches.

Y en la eterna noche, yo he bailado,
Le he cantado a la vida, al amor;
Perdida en un oscuro mundo de dolor
Tu solo me mirabas, callado.

Me mirabas, pero no me veías,
Mirabas con tus ojos congelados,
Mirabas la vida, mas no vivías.

Añorando la presencia de tus brazos,
Incansablemente siempre te busqué,
Y aunque el día muera, te encontraré.


SONETO DE JAVIER IRULEGUI
1º BACH C

Echo de menos tu manera de andar
Y también tus caricias, tus anhelos.
Necesito tus abrazos, tus besos
Y tu rubio pelo no se puede comparar.

Te quiero mucho por muy a mi pesar.
Quiero de ti, por verte me esmero.
Cada segundo que pasa me muero,
pues tus dulces labios quiero ya besar.

De ti necesito tus caricias,
Tu pelo onda como olas de mares.
Quiero tocarte, donde quiera que estés.

Perdóname todas mis pifias,
Te buscaré por todas las ciudades
Allá por donde estés, lo juro, lo haré.


Soneto-Julia Pontones

Pues al acordarme de eso, sonreí,
de aquellos momentos vividos,
que ahora están en el olvido,
ahora se esfuman pero viví.

Como si hubiera agujero negro,
que arrástrase con todo aquello,
en camino solo queda el anhelo
y los recuerdos vuelven al ruedo.

Cuando dicen, los recuerdos rompen,
será ellos nos rompen a nosotros,
eso decían por si fuera poco.

Levanta el vuelo, deja tonterías,
y encima por si fuera poco...
que ya se fueron en su día.


SONETO de P.F.

No debimos estar tan enamorados
Tanto fue el daño que nos hicimos
Que, estando juntos, acabamos separados
Y no supimos querernos como debimos.

Estando separados me doy cuenta
Que estar sin ti yo no puedo, ni sé.
No voy a poner mi corazón en venta
Porque a ti te pertenece y así es.

Ahora me he vuelto una persona fría
ya que el calor tú te lo llevaste
y mi corazón no tiene valentía.

Siempre fui muy alegre pero me enfriaste
hasta el punto de no ser ya más mía
y ser tuya con todo tu desastre.
 



El tiempo que me queda por delante   

Nuria 1º Bach.



Hoy vivo recreada en mi pasado:

Mis momentos felices, mis pasiones,

Mis más dulces deseos y emociones

De aquel tiempo en que estuve enamorada.



Aunque fue hace tiempo, he recordado

Lo que sintieron nuestros corazones,

Que nuestro amor se impuso a las razones…

Hasta que me dejaste abandonada.



No espero del futuro más amor,

Pues con el tuyo tuve ya bastante,

Y yo no aguantaría más dolor.



Lo quiero vivir sola y sin rencor:

Recordando el pasado… tú y yo.


Soneto de Álvaro García 1º Bach.

Cada día que acaba es igual

No existe una razón para seguir

No hablemos de las ganas de vivir…

A veces doy gracias de ser mortal.



Sé que nunca nadie me salvará

Reniego de todo lo material

Para qué quiero conservar todo esto

Cuando me marche no me servirá



Si alguien quiere salvarme, que venga

Te advierto, quien seas, date prisa

Prometo que esto no tiene vuelta



Así que ya nunca seremos dos

Pero te ruego que me prometas

Que por mí, si te acuerdas, reces a Dios.

Donde hay vida de David Sordo

En un extenso paisaje cruel:

región arenosa, seca, tórrida;

con numerosas montañas de roca,

ni una hierba puede ahora crecer.



Mas en un espacio insospechado,

rodeado de cerros elevados,

un lago de agua había quedado

y un valle frondoso fue formado.



En él buscan cobijo animales,

que fuera de allí no podían vivir

a causa de un espantoso desastre.



Los animales que aquí vivían:

aéreos, terrestres y de agua,

estaban en amplia armonía.




LA VIDA

Allí me encontraba yo,

Fruto de una flor,

Semilla del puro amor.

Allí me encontraba yo,

contemplando cada atardecer

como si no existiera el ayer.

abriendo mi corazón

a un mundo de insatisfacción.

Allí me encontraba yo,

nadando en el agua cristalina

llena de alegría.

absorbiendo cada rayo de sol

como el mismísimo girasol.

saboreando cada alimento

como si fuese el último momento.



Allí me encontraba yo,

abriéndome camino

hacia mi destino.

Subiendo a lo alto

de un gran salto.

FIN                                       JORGE CARRAVILLA          1 BACH E





SONETO VIAJERO
de Diego Aramburu

He estado de viaje en Portugal

y aunque haya costado una pasta

me ha gustado hasta decir basta,

y ya toca volver a ser puntual.



Seré sincero, no es lo ideal,

ya que algunos metieron la pata.

La experiencia no me espanta

y me gusta ese entorno social.



Noches como una gran guerra mundial

en las que más valía estirar la pata,

pero no liarla estuve procurando.



Al final nos hacen un tour especial,

al día siguiente nueva etapa

y el autobús otra vez andando.


Dentro de mi Burbuja

“Eres la luz, eres la noche, eres el color de mi sangre. Eres la cura, eres el dolor…”
Sonaba aquella canción que no podía dejar de escuchar. Me hacía pensar.
Estaba tumbada en mi cama boca arriba mirando el blanco techo, formando figuras de luz en éste, viendo como las motas de polvo flotaban por el aire. Los rayos del sol eran escasos, la persiana hacía formas circulares en la pared y, cuando podía, las subrayaba dejando  garabatos, los cuales mejoraba dando lugar a pequeños dibujos.
Notas de colores estaban pegadas a los muebles, frases cortas apuntadas en ellas me hacían recordar lo que tenía que hacer.
“Sábado 14, levantarse de la cama temprano para ir a comprar un libro”, decía una nota pegada en el armario. Ni compré el libro ni tan siquiera me levanté.
La canción se iba acabando y con un gesto rápido la volví a poner.
“Sígueme a la oscuridad, deja que te lleve más allá de nuestros satélites...”
Ojalá yo pudiera expresarme igual de bien, pero prefiero guardarme mis pensamientos en la cabeza, seguir siendo la chica misteriosa, tímida, ¿Habrá alguien igual que yo? Solté un resoplo y me dispuse a jugar con mis pulseras situadas en la muñeca de mi mano izquierda, perlas de colores, cuerdas de plástico, alguna que otra de cuero…, en ese momento buenos recuerdos se situaron en mi mente.
La vida es extraña; naces, vives y mueres. Sigues las reglas de ésta; estudias, trabajas, te enamoras si tienes “suerte” y formas una familia. Yo no quiero seguir la rutina, quiero romper las normas, quiero irme lo más lejos posible, descubrir, experimentar, sonreír y estar orgullosa de mis acciones.
Cerré los ojos por un segundo, escuchando la letra de la canción como fondo…
Me levanté de la cama para mirarme en un pequeño espejo que había colgado en la puerta. Ojos grandes y oscuros, labios gruesos, nariz pequeña, tez blanca, cabellos castaños enredados entre si y demás detalles como algún que otro pequeño lunar. Tengo expresión… ¿Seria?, ¿Podríamos llamarlo así? Me consideraba un libro cerrado, una persona que tienes que ir conociendo poco a poco, página por página.
En esos momentos en los que estaba completamente perdida contando mis errores y virtudes, sonó la alarma de mi móvil, esa estúpida vibración. En la pantalla ponía un mensaje:
“Vuelve al mundo real”.
Miré el dichoso aparato con desgana y lo bloqueé.
-Allá  vamos-me dije a mi misma abriendo la puerta y afrontando  mis miedos, la realidad.
“Mi cabeza da vueltas, ya no lo puedo ver claro”, cesó la canción.


Ana Gutiérrez  2ºA


martes, 13 de enero de 2015

MICRORRELATOS LEÍDOS EN LOS MIÉRCOLES A ESCENA.

Los Miércoles a Escena es una actividad artística en la que el alumnado del IES Leonardo Torres Quevedo interpreta escenas de teatro, piezas de baile contemporáneo, de música y de danza artística y/o deportiva ante los alumnos del centro mostrando sus habilidades. La actividad se realiza durante el primer recreo todos los miércoles del curso lectivo en el aula Juanjo Mier acondicionada para acoger dichos espectáculos. Para completar la actividad este curso se leen tanto microrrelatos escritos por los propios alumnos del centro como otros seleccionados y pertenecientes a grandes autores de la literatura contemporánea con la finalidad de difundir la tarea literaria y la imaginación.

EL DINOSAURIO - Augusto Monterroso.
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. 


COPOS DE NIEVE – Sara Romón Peña. (2º ESO)
Me despierto de un sueño profundo… No sé dónde estoy, solo sé que al frente se alza una blanca luz. Me doy la vuelta, detrás, la oscuridad misma. Aun lado y a otro luces de colroes van de aquí para allá, unas a la luz y otras a la oscuridad. Son tan diferentes como copos de ni8eve y yo tengo que elegir, como ellos como ser y como seré sin importar el cómo fui.




UN SUEÑO –Jorge Luis Borges.
En un desierto lugar del Irán hay una no muy alta torre de piedra, sin puerta ni ventana. En la única habitación (cuyo piso es de tierra y que tiene la forma del círculo) hay una mesa de madera y un banco. En esa celda circular, un hombre que se parece a mí escribe en caracteres que no comprendo un largo poema sobre un hombre que en otra celda circular escribe un poema sobre un hombre que en otra celda circular... El proceso no tiene fin y nadie podrá jamás leer lo que los prisioneros escriben.


David y Óscar.
HABITACIÓN 23- Ruth Velasco Fernández. (1º Bachillerato)
Susurros en la noche, oscuridad extrema, porqué que se repiten constantemente en mi cabeza y una sala de hospital vacía, o no tan vacía… Suspiro y suelto un grito desesperanzado de ira, chirridos en las puertas y ventanas de la habitación veintitrés.





FÁBULA DE UN ANIMAL INVISIBLE – Wilfredo Machado.
El hecho -particular y sin importancia- de que no lo veas, no significa que no exista, o que no esté aquí, acechándote desde algún lugar de la página en blanco, preparado y ansioso de saltar sobre tu ceguera.







CUATRO – Paki Sánchez Jiménez. Ganadora del I Concurso de “Microterrores”
En un cuarto piso de la cuarta ciudad más grande del mundo, a las tres horas más una de la madrugada, se oye un grito que dura apenas nueve menos cinco segundos. Doce menos ocho seres bajo un mismo tejado, dos pequeños gatos teñidos de rojo que se lamen los bigotes, más dos almas. Una, ha dejado de respirar… La otra, sale con prisa para cometer su asesinato número cuatro.



EL PERRO QUE DESEABA SER UN SER HUMANO – Augusto Monterroso.
En la casa de un rico mercader de la Ciudad de México, rodeado de comodidades y de toda clase de máquinas, vivía no hace mucho tiempo un Perro al que se le había metido en la cabeza convertirse en un ser humano, y trabajaba con ahínco en esto.

Al cabo de varios años, y después de persistentes esfuerzos sobre sí mismo, caminaba con facilidad en dos patas y a veces sentía que estaba ya a punto de ser un hombre, excepto por el hecho de que no mordía, movía la cola cuando encontraba a algún conocido, daba tres vueltas antes de acostarse, salivaba cuando oía las campanas de la iglesia, y por las noches se subía a una barda a gemir viendo largamente a la luna.

MALOS SUEÑOS - Simón Pérez Hornero. 2º  Bachillerato.


Simón durante la lectura de su relato.
Despiertas en medio de la noche. Es noche de cielo despejado, luna clara y resplandecientes estrellas. El viento sopla rítmicamente, haciendo que las contraventanas del dormitorio choquen con fuerza contra la fachada de la casa.
Un profundo sentimiento de angustia dificulta tu respiración mientras recuerdas haber tenido una pesadilla: caías hacia un oscuro abismo que parecía no tener fin. Te incorporas como buenamente puedes mientras inspiras con lentitud y fijas tu mirada en el jardín, que se ve desde la ventana. Tiene las flores favoritas de mamá: rosas, amapolas, margaritas... La luz de luna les otorga un aspecto lúgubre, fantasmagórico, siniestro.
La sensación de sueño parece haberse desvanecido por completo. Buscas las zapatillas sirviéndote de la tenue luz que se abre paso a través del cristal, sin éxito, así que sales con los pies desnudos al pasillo y lo atraviesas con sigilo. Aquella noche el pasillo lucía oscuro y estrecho, propio de películas de terror. Muerdes el cuello de la camiseta al notar otro escalofrío y llegas al principio de las escaleras, que van a dar al recibidor. Siempre te ha dado apuro bajar a oscuras. Un pie en esas escaleras y tu mente comenzaría a inventar todo tipo de situaciones, cada una peor que la anterior. Pero aún así desciendes raudo y cuidadoso, procurando que la madera no cruja bajo tus pies. Una vez abajo, decides ir al salón. Lo que no sabes es que te arrepentirías de haberlo hecho. La primera imagen que invade tus retinas provoca que el corazón se te desboque, la respiración se te corte y tus pupilas se dilaten. Una mezcla de sentimientos que no comprendes inunda tu cuerpo y, a pesar de ello, te aproximas para comprobar que lo que ves no es fruto de tu imaginación. ¿Era la alfombra de color carmesí? La luz de luna que se colaba entre las cortinas reveló la respuesta. En ese momento ni las lágrimas acuden a tus ojos. Un golpe seco te saca del shock, girándote bruscamente hacia la cocina. Solo tardas unos segundos en volver en ti. Ahora tu atención se centra en la silueta que hay en la puerta. Sientes una airosa mirada clavada en tí, escrutando cada recoveco de tu anatomía, estudiándote en menos de un instante. Acechándote. No puedes evitar fijarte en su mano izquierda, cuyos dedos sujetan un cuchillo de tonalidad similar a la alfombra. El sudor frío recorre tu espalda, agarrotando tus músculos el suficiente tiempo como para que la silueta se acerque a tí y, antes de que pueda alcanzarte, corres escaleras arriba. Pasos acelerados siguen los tuyos. La madera cruje con violencia. Al llegar arriba, atraviesas el pasillo y cierras tras de tí la puerta del dormitorio. Intentas colocar la silla delante de ella, pero no hay tiempo. Avanzas hasta la ventana y la abres de par en par, asomándote, calculando distancias. La puerta de tu cuarto se abre y antes de que la figura pudiese alcanzarte, saltas al jardín.
Suelo. Un amargo dolor se apodera de tus piernas. No puedes correr. Es más, caes de bruces al suelo. Pero no es momento de reparar en dolores. Alargas los brazos y te arrastras tan deprisa como te permiten, dejando atrás el jardín, la casa...
La noción del tiempo es confusa. Lo único que sabes es que sientes dolor. Dolor y miedo. Y cansancio, pero la necesidad de alejarte te mantiene en movimiento. No paras...

Ha llegado un momento en el que los brazos han dejado de obedecerte. Giras la cabeza para mirar hacia atrás. Nada. Solo oscuridad. El dolor roza lo insoportable. El último atisbo de fuerza te abandona, al igual que tu consciencia.
EL CAMELLO - Eduardo Berti.
El camello había pasado ya la mitad de su cuerpo por el ojo de una aguja cuando dijo una mentira, le crecieron algo más las dos jorobas y quedó allí atrapado para siempre.






ESOS SECRETOS - Claudia Martín. (4º ESO)

Mirada perdida, ausente,
solitaria.
Cabeza baja, alma rota.
Sin pensar en nada, simplemente
observando. Escuchando.
Escuchándolo todo;
los gritos de dolor, angustia y
rabia.
No poder hacer nada.
Seguir observando, metida en tu mundo.
Darle mil vueltas a todo, sin ningún sentido.
¿Por qué actuamos de una manera o de otra?
¿Qué es lo que se valora?
Y un sin fin de preguntas que,
sin quererlo, me quitan el sueño.
Odiar ser tan frágil.
Débil en muchos casos.
Sin que nadie se dé cuenta,
me desvanezco.
Mi alma cansada
se va con el viento.
Con mi último adiós, un suspiro,
por esos sueños sin cumplir.
Esos secretos que,
conmigo me llevo.

UNA INMORTALIDAD- Carlos Almira.
El poeta de moda murió, y levantaron una estatua. Al pie grabaron uno de los epigramas que le valieron la inmortalidad y que ahora provoca la indiferencia o la risa, como la chistera, el corbatín y la barba de chivo del pobre busto. El Infierno no es de fuego ni de hielo, sino de bronce imperecedero.










CUBO Y PALA. Carmela Greciet.
Con los soles de finales de marzo mamá se animó a bajar de los altillos las maletas con ropa de verano. Sacó camisetas, gorras, shorts, sandalias... y aferrado a su buco y su pala, también sacó a mi hermano pequeño, Jaime, que se nos había olvidado.
Llovió todo abril y todo mayo.



LA CLEPSIDRA. Javier Puche
Perseguido por tres libélulas gigantes, el cíclope alcanzó el centro del laberinto, donde había una clepsidra. Tan sediento estaba que sumergió irreflexivamente su cabeza en las aguas de aquel reloj milenario. Y bebió sin mesura ni placer. Al apurar la última gota, el tiempo se detuvo para siempre.



DÍAS DE LLUVIA.
La lluvia había sorprendido a Ana en multitud de ocasiones, pero nunca antes había visto caer del cielo a hombres, mujeres y niños. Así que, sorprendida por el fenómeno y temerosa de que alguien se le cayera encima y le abriera la cabeza, decidió encerrarse en casa. Solo cuando la lluvia cesó, ella se atrevió a salir al jardín, donde se encontró con un hombre dormitando en el suelo. Ana, imaginando que debía estar hambriento, le invitó a merendar y, más tarde, también a cenar. Tiempo después, y ya convertidos en marido y mujer, Ana siempre explica que, un día, el amor le llovió del cielo.